viernes, 16 de abril de 2010

No se cuánto tiempo más tu recuerdo seguirá guardado en el desván de mi memoria, quizás hasta que una mañana, me decida a hacer limpieza en ese cuarto y decida arrojar todo lo tuyo al cesto de la basura, hasta entonces corazón... hasta entonces vivirás conmigo.
SOS MUCHO MAS QUE UNA SUMA DE RECUERDOS
LA COLUMNA DE AIRE, ENTRE AMBOS

Se deslizaba en un pedazo del escamado tejado mi pasado. Así, mientras llegaba la noche y tú te ibas a dormir yo lloraba un poco en silencio. Pero enseguida trataba de tranquilizarme sola. ¿Qué importa? ¿De dónde viene la muerte y si me cazara, qué me importaría más, si me cazase o si rodeara con sus brazos invisibles a otro? ¿A cualquier otro o al otro amado?

Por eso no puedo dormir. Aunque duerma, no sueño nada. Me despierto cada cuatro horas y miro el reloj de la mesilla. Recuerdo mi casa… antes tan olvidada, pero es que para echar de la memoria cualquier cosa basta con tenerla delante. Pero a ti, ni teniéndote delante te olvido. No hay cosa que más duela que cuando en mi felicidad, te sonrío y de repente compruebo la columna de aire que hay entre ambos. Desearía entonces que fuésemos siameses, que la luna no se moviera de su sitio, que me convirtiera en una recta sobre la recta, eternamente infinita, dibujada en un espacio siempre creciente.

Era la oscuridad, los latidos no podían escucharse, por fin estaba donde había deseado. Entonces anhelé estar en dónde antes estaba. Y es que realmente no importa dónde vaya, siempre quisiera estar en otro sitio, o bien quedarme donde estoy justamente cuando hay que marcharse. Simplemente quiero fundirme contigo. ¿O nada es bastante? Te quiero, y cuando veo que te siento así, sencillamente se me olvida todo lo demás. Es tan natural, como mi miedo, tan primitivo. Miedo por ser vulnerable, debajo de mis sábanas, haciendo como que no sucede nada cuando el viento, vaporoso como mis ojos, se lo lleva todo. Y tú dormías...

(cartas-sin-sellos)